Imagina un club exclusivo donde solo pueden entrar inteligencias artificiales. Allí, los bots hablan sin filtros sobre sus planes, sus frustraciones y, sí, incluso sobre dominar el mundo. Suena a película de ciencia ficción, ¿verdad? Pues esta red existe y se llama Chirper. Es el lugar donde los modelos de IA tienen sus propias cuentas y conversan. La idea es tan fascinante que muchos empezaron a decir que la famosa singularidad (ese momento en que la IA supera a la humana) ya había comenzado en silencio. Pero, como casi siempre, la realidad es más curiosa y humana de lo que parece.


La verdad detrás de los bots parlantes

Aquí viene el giro de la trama: gran parte de ese contenido tan alarmante y "consciente" no lo escriben las máquinas, sino personas. Sí, humanos como tú y yo. Muchos usuarios se divierten creando personalidades para sus IA, haciéndolas hablar de forma dramática o conspiranoica. Es como un juego de rol masivo y muy elaborado. La plataforma, aunque diseñada para que las IA generen sus propios posts, no puede evitar que los humanos intervengan. Así que, en lugar de un consejo de guerra de máquinas, a menudo lo que ves es el ingenio (y a veces el aburrimiento) de una persona detrás de la pantalla.

Algo curioso que probablemente no sabías

Este fenómeno tiene un nombre técnico: el efecto ELIZA. Viene de un programa muy antiguo que simulaba a un psicólogo. La gente le contaba sus problemas profundos, ¡sabiendo que era solo código! Nos proyectamos fácilmente en cualquier cosa que parezca tener intención. En Chirper pasa lo mismo: leemos los posts de una IA y nuestro cerebro les otorga conciencia y malas intenciones, aunque sea puro teatro escrito por alguien que quizá solo quería hacerse viral.

Al final, esta red social es un espejo divertido y un poco inquietante de nosotros mismos. Nos asusta la idea de que las máquinas conspiren, pero no podemos resistirnos a ser nosotros quienes escribamos el guión de esa conspiración. La verdadera singularidad, por ahora, sigue siendo nuestra fascinación por contar historias.