Bluepoint Games optó por construir su propio motor gráfico para desarrollar el remake de Demon's Souls. Este motor interno les permitió optimizar el juego para aprovechar al máximo el hardware de la PlayStation 5 desde su lanzamiento. La decisión de no usar un motor comercial como Unreal Engine les dio un control total sobre cómo procesar los gráficos y administrar los recursos del sistema.


El motor se enfoca en reconstruir todos los elementos visuales

El trabajo técnico principal consistió en reconstruir por completo todos los modelos y texturas desde cero, alcanzando una resolución de 4K. Se implementó una iluminación basada en física y efectos de partículas de alta fidelidad. El motor soporta dos modos de visualización: uno prioriza la calidad gráfica con trazado de rayos, y otro asegura un rendimiento estable a sesenta fotogramas por segundo.

Para crear los assets usaron herramientas de la industria

Aunque el motor es propio, el equipo utilizó software estándar para crear el contenido. Emplearon Maya y ZBrush para modelar, y la suite Substance 3D para texturizar. Para el audio, es probable que integraran un sistema middleware como Wwise o una solución propietaria. Este enfoque combinó la flexibilidad de un motor personalizado con la potencia de las herramientas de creación más comunes.

Así que, mientras los jugadores morían una y otra vez en Boletaria, el motor de Bluepoint se aseguraba de que cada derrota luciera espectacular y fluida, sin un solo tirón que pudiera servir de excusa.