El videojuego Tchia es un ejemplo claro de cómo un equipo de desarrollo reducido puede usar un motor comercial como Unreal Engine 4 para crear una experiencia con una identidad visual muy definida. Su estilo gráfico no busca parecerse a la realidad, sino que adopta una estética cartoon vibrante y llena de color, inspirada directamente en los paisajes y la cultura de Nueva Caledonia. Este enfoque artístico le permite destacar con un perfil propio dentro del sector.


Los aspectos técnicos y mecánicas clave

Más allá de su apariencia, el proyecto sobresale por implementar sistemas técnicos específicos. El equipo dedicó esfuerzos a desarrollar una simulación de agua con física propia y a dotar de vida a la vegetación. La mecánica central, llamada posesión de alma, permite al personaje controlar temporalmente a casi cualquier animal u objeto del entorno, lo que define la jugabilidad y amplía las posibilidades de exploración e interacción de forma notable.

El flujo de trabajo y las herramientas empleadas

Para construir este mundo, el estudio empleó principalmente Unreal Engine 4. Usaron Blender para modelar y animar los elementos en 3D, y se apoyaron en el sistema de audio integrado en UE4 para gestionar el sonido. Esta combinación de herramientas, accesibles y potentes, les permitió concentrar recursos en pulir la jugabilidad y la atmósfera única del juego, validando que un motor generalista puede adaptarse a visiones artísticas muy particulares.

A veces, la clave no es tener más polígonos, sino saber a qué pájaro convertirte para esquivar un problema de renderizado.