El remake de The Last of Us Part I se ejecuta en una versión muy evolucionada del motor propio de Naughty Dog. Este motor, perfeccionado desde la era de PlayStation 3, se adaptó para aprovechar el hardware de PlayStation 5. Posteriormente, el estudio portó el juego a ordenadores personales, lo que permitió integrar tecnologías de escalado de resolución específicas para esa plataforma.


El motor reconstruye los gráficos desde cero

Para este proyecto, el equipo reconstruyó todos los elementos visuales. Implementaron un nuevo sistema de iluminación y renderizado basado en física, conocido como PBR. Los modelos de personajes tienen un mayor número de polígonos y un detalle facial mejorado, inspirándose en el trabajo realizado para The Last of Us Part II. Los entornos del juego utilizan texturas en resolución 4K para aumentar la fidelidad visual.

Herramientas y tecnologías de desarrollo clave

Naughty Dog empleó su suite de herramientas internas para desarrollar el juego. Para el modelado y la animación usaron Autodesk Maya, mientras que el esculpido de detalles se hizo con ZBrush. El texturizado se realizó con Adobe Substance 3D Painter y para implementar el audio se apoyaron en Wwise. En la versión para PC, el juego añade soporte para NVIDIA DLSS 3 y AMD FSR 2, tecnologías que permiten escalar la resolución y generar fotogramas para mejorar el rendimiento.

Reconstruir un juego tan querido implica un riesgo considerable, donde el mayor enemigo no son los infectados, sino las expectativas de los jugadores.