El videojuego Remnant 2 se desarrolla con Unreal Engine 5. Este motor permite crear entornos visualmente densos y con gran detalle. Sin embargo, el aspecto técnico más relevante es su sistema de generación procedural. Este sistema no solo altera la disposición de los enemigos, sino que reorganiza la arquitectura de los niveles y las misiones en cada partida. De esta forma, el mundo se reconstruye para ofrecer una experiencia distinta.


El núcleo técnico reside en algoritmos propios

Aunque se utilizan herramientas estándar como Autodesk Maya o ZBrush para los activos, la clave está en el software interno. Los desarrolladores programaron algoritmos específicos dentro del editor de Unreal Engine. Estos algoritmos son los responsables de procesar y ensamblar los fragmentos del mundo de manera coherente. El juego no depende en gran medida de sistemas como Lumen para su iluminación, priorizando su tecnología procedural.

La generación procedural redefine la rejugabilidad

Este enfoque técnico afecta directamente a cómo se juega. Los jugadores no memorizan rutas fijas porque los mapas, los objetivos y los encuentros cambian. La tecnología asegura que cada sesión presente una configuración única de los elementos del juego. Esto extiende la vida útil del título al ofrecer un escenario dinámico que se debe explorar de nuevo constantemente.

Quizás el mayor desafío fue lograr que un mundo generado por algoritmos no pareciera diseñado por uno. El resultado es que los jugadores perciben una mano creadora donde solo hay reglas matemáticas ejecutándose, un logro técnico que a menudo pasa desapercibido cuando funciona bien.