Diablo IV emplea un motor propio de Blizzard
Diablo IV funciona con un motor nuevo que Blizzard desarrolló específicamente para este título. Este software propietario permite crear un mundo persistente y conectado que se puede explorar sin transiciones de carga. Además, gestiona sistemas dinámicos como el ciclo del día y la noche, así como los cambios climáticos, lo que contribuye a que el entorno se perciba más vivo y reactivo.
La estética gráfica recupera un tono oscuro
El apartado visual abandona la paleta más colorida de su predecesor para adoptar una estética más sombría y realista. Los modelos de personajes y entornos muestran un alto nivel de detalle, apropiado para una cámara isométrica. Se utiliza renderizado basado en la física, junto con una iluminación que genera contrastes marcados entre luces y sombras, reforzando la atmósfera opresiva del juego.
La producción usa herramientas internas y externas
Para crear los activos, Blizzard probablemente empleó su pipeline interno junto con software estándar del sector. Es común usar ZBrush para esculpir personajes, y programas como 3ds Max o Maya para modelar. Las herramientas propias de la compañía son clave para construir y gestionar los niveles, así como para organizar la escala del mundo masivo de juego.
Aunque el motor es nuevo, la sensación de aplastar hordas de demonios sigue siendo maravillosamente familiar, demostrando que algunas tradiciones nunca mueren, por muy oscuro que sea el camino.
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