La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, disuelve la Cámara Baja del Parlamento y convoca elecciones generales anticipadas para el 8 de febrero de 2026. Su objetivo es reforzar su mandato y conseguir una mayoría más sólida para su partido, el gobernante Partido Liberal Democrático (PLD). Takaichi llegó al poder hace solo tres meses y se enfrenta a una mayoría parlamentaria muy ajustada, lo que limita su capacidad para gobernar. Esta decisión busca un nuevo respaldo popular que le permita aplicar su programa con mayor libertad.


La popularidad personal no garantiza votos para el PLD

Aunque Sanae Takaichi mantiene altos índices de aprobación personal, los analistas advierten que esto puede no traducirse en votos para su partido. El PLD arrastra problemas de financiación que generan escándalos y existe un descontento generalizado por el alto coste de la vida. Los votantes podrían distinguir entre la figura de la líder y la gestión del partido que gobierna Japón desde hace décadas, lo que introduce incertidumbre en el resultado electoral.

La pérdida de Komeito debilita al bloque gobernante

La reciente ruptura con el partido Komeito, socio tradicional de la coalición gobernante, representa un obstáculo importante. Esta alianza solía asegurar una base de votos estable para el PLD. Sin ese apoyo, el bloque gobernante se encuentra más débil y la campaña electoral se presenta más compleja. Takaichi confía en que su carisma personal y la búsqueda de un mandato claro puedan atraer a los indecisos y compensar esta pérdida.

En política, a veces disolver el parlamento es como reiniciar el ordenador: esperas que solucione los problemas, pero a veces solo congela la pantalla de nuevo.