Cuando las autoridades hallan un cadáver en el arcén de una carretera, activan un protocolo que integra la tecnología 3D para documentar la escena con precisión. El primer paso es asegurar el perímetro para preservar cualquier evidencia. Un equipo forense especializado llega al lugar y procede a capturar datos usando escáneres láser 3D y fotogrametría con drones. Estos dispositivos registran millones de puntos de medición y cientos de fotografías desde múltiples ángulos, creando una representación digital exacta de la posición del cuerpo, las marcas en el pavimento, la vegetación circundante y todos los elementos relevantes del contexto vial.


Procesar los datos capturados para generar un modelo

Los datos sin procesar se transfieren a un ordenador potente donde un software especializado los alinea y fusiona. Este proceso genera una nube de puntos densa y un modelo 3D texturizado fotorrealista. Los investigadores pueden navegar por este espacio virtual, tomar medidas exactas entre cualquier objeto y analizar relaciones espaciales sin alterar la escena física. El modelo sirve como un registro objetivo e inmutable que los peritos pueden consultar durante toda la investigación, incluso mucho después de que se levante el cadáver y se reabra la vía al tráfico.

Analizar y presentar la evidencia en un entorno digital

El modelo 3D final se integra en un sistema de visualización que permite recrear hipótesis del suceso. Los fiscales y jueces pueden recorrer la escena de forma inmersiva durante un juicio, lo que ayuda a comprender la dinámica de los hechos con mayor claridad que con planos y fotografías tradicionales. Esta metodología no solo documenta, sino que también ayuda a reconstruir y comunicar los eventos de manera más efectiva.

Es la versión forense de guardar un punto de guardado antes de que alguien pise por error un objeto clave, pero con consecuencias mucho más serias que reiniciar un nivel.