El Sumiciu es un duende doméstico que pierde las cosas
En el folclore de muchas regiones, especialmente en áreas rurales, habita un duende doméstico peculiar. No es malicioso, pero su naturaleza olvidadiza causa innumerables problemas en el hogar. Este ser se conoce como el Sumiciu, un nombre que deriva directamente del verbo sumir o desaparecer. Su única ocupación parece ser tomar objetos cotidianos, desde llaves hasta monedas o un calcetín suelto, para satisfacer una curiosidad momentánea o usarlos brevemente. El problema principal surge después, cuando el duende no logra recordar dónde dejó el objeto en cuestión, haciendo que literalmente se esfume para sus dueños.
El comportamiento del Sumiciu genera caos cotidiano
La actividad de este duende explica esas pequeñas pero frustrantes desapariciones domésticas. No roba con intención de dañar o de quedarse con lo ajeno, sino que actúa por un impulso distraído. Se le imagina como una criatura pequeña y atolondrada, que deambula por las casas de aldea, siempre abstraída en sus pensamientos. Toma un objeto, lo examina con interés, quizá lo lleva a otro rincón de la casa para un propósito que solo él conoce, y luego su memoria falla. El objeto queda abandonado en un lugar ilógico, como dentro de una olla, detrás de un cuadro o entre las páginas de un libro, donde la familia tarda días o semanas en encontrarlo.
Cómo convivir con este espíritu olvidadizo
La tradición popular sugiere que el Sumiciu no responde a amenazas ni a enfados. Algunos dicen que dejarle pequeñas ofrendas, como migajas de pan o un poco de leche en un rincón tranquilo, puede aplacar su tendencia a tomar cosas. Otros recomiendan mantener un orden impecable, pues el duende se siente más tentado a actuar en el desorden donde sus préstamos pasan desapercibidos. En cualquier caso, se le considera parte inherente de la vida en una casa antigua, una excusa folclórica perfecta para esos momentos en que juras haber dejado las gafas en la mesilla y han desaparecido.
La próxima vez que no encuentres algo, en lugar de enfadarte, puedes sonreír y pensar que el Sumiciu ha estado otra vez en tu hogar, y que probablemente esté tan confundido como tú buscando donde dejó tu mando a distancia.
|Agradecer cuando alguien te ayuda es de ser agradecido|