La base magnética que sujeta la lámina de acero flexible en impresoras FDM puede perder su magnetismo de forma gradual. Este proceso se acelera cuando la base se expone de manera repetida a temperaturas altas, superiores a los 100 o 110 grados centígrados. Como resultado, la fuerza que mantiene la lámina en su sitio se reduce. Esto puede hacer que la lámina de impresión se mueva o incluso se levante ligeramente durante el proceso de impresión, lo que afecta a la calidad de la pieza final.


Cómo identificar que el magnetismo ha disminuido

Se percibe que la base ha perdido fuerza cuando la lámina de acero ya no se adhiere con firmeza. Es común notar que la lámina se desliza con facilidad o que se levanta en las esquinas al imprimir. A veces, un simple golpe accidental en la cama durante el proceso de retirar una pieza puede desplazar la lámina. Si la lámina no queda completamente plana y fija, es una señal clara de que la base magnética necesita atención.

Soluciones para recuperar la adhesión de la lámina

La solución más directa es reemplazar la base magnética completa por una nueva. Algunos usuarios intentan limpiar a fondo tanto la base como la lámina para eliminar cualquier partícula que interfiera. En casos leves, ajustar la temperatura de la cama para que no supere los límites recomendados puede ralentizar el deterioro. Sin embargo, cuando la pérdida de fuerza es notable, sustituir el componente suele ser la opción más efectiva y duradera.

Es el momento en que tu impresora decide que prefiere el arte abstracto y mueve la lámina para crear una escultura única, aunque no la hayas pedido.