El juego Kunitsu-Gami: Path of the Goddess se ejecuta en el RE Engine, el motor interno de Capcom. Este motor, conocido por su capacidad para procesar gráficos fotorrealistas, aquí se adapta para representar una estética muy diferente. La propuesta visual del juego fusiona este potencial técnico con una dirección artística inspirada en el arte tradicional japonés, como el Ukiyo-e, y elementos del folclore. El resultado es un entorno que combina escenarios de gran belleza con criaturas grotescas, creando un contraste visual marcado.


El RE Engine logra una estética vibrante y surrealista

La tecnología del RE Engine permite que el juego presente colores intensos y saturados, alejándose del realismo puro para abrazar un estilo más pictórico. Los diseños de los enemigos, llamados Seethes, destacan por sus formas grotescas y oníricas que chocan deliberadamente con la serenidad de los paisajes. Este motor también se emplea para integrar efectos visuales únicos, como trazos de tinta y caligrafía que fluyen durante el combate y forman parte de la interfaz de usuario, lo que refuerza la identidad cultural del proyecto.

Los efectos de tinta y caligrafía definen la interfaz y el combate

Uno de los aspectos más distintivos desde el punto de vista técnico y artístico es cómo el juego implementa elementos de tinta y pincel. Estos no son meros adornos, sino que se vinculan directamente con las mecánicas. Durante las batallas, los ataques y habilidades pueden dejar estelas de tinta o símbolos caligráficos efímeros. La interfaz también adopta este lenguaje visual, con menús y barras que parecen dibujados con pincel, logrando una inmersión estilística completa. El RE Engine procesa estos efectos en tiempo real, asegurando que se integren de forma fluida con la acción y el entorno.

Así que, si ves manchas de tinta volando por la pantalla, no es que tu GPU esté teniendo un derrame cerebral creativo; es arte tradicional en tiempo real.