La guerra en Ucrania está matando a la industria automovilística europea
El conflicto en Ucrania genera una crisis de suministros para la industria automovilística europea. La región depende de componentes clave que se fabrican en Ucrania, como el cableado para vehículos. Las fábricas que producen estos elementos han parado o reducido su actividad de forma drástica. Esto provoca que los fabricantes de automóviles en Europa no puedan ensamblar sus vehículos y se vean obligados a parar líneas de producción. La escasez de estos componentes se suma a los problemas ya existentes con los semiconductores, creando una tormenta perfecta que limita la capacidad de fabricar coches.
La producción se ralentiza en las principales fábricas
Varias plantas de grandes marcas en Alemania, República Checa y Eslovaquia han tenido que detener su actividad. Los fabricantes buscan alternativas de suministro, pero reubicar la producción de cableado especializado requiere tiempo y una gran inversión. Mientras, los pedidos se acumulan y los tiempos de entrega para los clientes se alargan de forma considerable. Esta situación pone en riesgo la recuperación del sector tras la pandemia y amenaza miles de puestos de trabajo directos e indirectos en toda la cadena de valor.
El precio de la energía agrava la situación económica
La guerra también ha disparado el coste de la energía en Europa. Las fábricas, que consumen grandes cantidades de electricidad y gas, ven cómo sus costes operativos se multiplican. Esto reduce su margen de beneficio en un momento de ventas bajas por la falta de productos terminados. Algunos analistas advierten que si la situación se prolonga, podría forzar el cierre permanente de algunas instalaciones menos competitivas, cambiando el mapa industrial del continente.
Parece que la transición hacia el coche eléctrico, que prometía ser un camino lleno de innovación, ahora también incluye aprender a fabricar coches sin los cables necesarios para conectarlo todo.
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