Las prótesis neuronales restauran el sentido del tacto
Las prótesis neuronales que restauran el tacto representan un avance significativo en la neuroingeniería. Estos sistemas conectan directamente una extremidad artificial con el sistema nervioso del usuario. La clave reside en implantar electrodos en los nervios periféricos o en la corteza somatosensorial del cerebro. Estos electrodos estimulan las vías neurales de forma precisa cuando la prótesis interactúa con un objeto. Así, el usuario puede percibir sensaciones como presión o textura, lo que transforma por completo su experiencia con la prótesis.
Cómo funciona la interfaz cerebro-máquina táctil
El proceso comienza con sensores en la mano protésica, que captan datos de fuerza y vibración. Un sistema electrónico procesa esta información y la traduce en patrones de estimulación eléctrica. Luego, los electrodos implantados transmiten estos patrones a las fibras nerviosas específicas. El cerebro interpreta estas señales artificiales como sensaciones naturales. Esta retroalimentación sensorial en tiempo real permite al usuario ajustar su agarre y percibir la dureza o suavidad de lo que toca.
Los desafíos técnicos y el futuro del campo
Uno de los principales retos es mantener una interfaz estable a largo plazo, ya que el tejido cicatricial puede aislar los electrodos. Los investigadores trabajan en materiales biocompatibles y diseños de electrodos más flexibles. Otro objetivo es aumentar la resolución sensorial para distinguir más texturas y grados de presión. El futuro apunta a integrar esta tecnología con prótesis de control mioeléctrico, combinando el movimiento intuitivo con la percepción táctil completa.
A veces, el mayor logro no es solo que la mano artificial sostenga un huevo, sino que el usuario pueda sentir el vértigo de que se le vaya a caer, igual que con una mano biológica.
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