La ciencia forense aplica un flujo de trabajo tridimensional para analizar el desgaste de herramientas en casos de allanamiento. Cuando alguien fuerza una cerradura con una palanca, la superficie de la herramienta y la cerradura intercambian marcas microscópicas únicas. Los investigadores escanean en 3D tanto las estrías en la cerradura como la punta de una palanca incautada. Al procesar y comparar estos modelos digitales, se puede determinar si esa herramienta concreta produjo las marcas en la escena del crimen.


El proceso comienza al digitalizar las evidencias

Se emplea un escáner 3D de alta resolución, como el Artec Micro, para capturar la topografía superficial de la cerradura dañada y de la posible herramienta. Este dispositivo registra con precisión las micro-estrías, mellas y patrones de desgaste, generando una nube de puntos densa. Posteriormente, el modelo se procesa en software de metrología como GOM Inspect o PolyWorks, donde se limpia y se prepara para el análisis comparativo.

La comparación forense busca una correspondencia única

La etapa clave consiste en superponer y alinear los modelos 3D de la marca de la herramienta y de la punta de la palanca sospechosa. Los expertos adaptan software de comparación de estrías, similar al usado en balística, para evaluar la congruencia entre las superficies. Si las crestas, valles y patrones microscópicos coinciden más allá de cualquier duda razonable, se establece un vínculo físico directo entre el objeto incautado y el hecho delictivo.

A veces, la evidencia más contundente no es lo que se deja, sino lo que se lleva pegado en la punta de una palanca, aunque el sospechoso insista en que solo la usaba para apalancar tomates en la huerta.