Toma una fotografía, conviértela en un modelo 3D y la combinas con una simulación de Real Flow.
http://www.RealFlow.com/challenge.
-- IMÁGENES ADJUNTAS --
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Toma una fotografía, conviértela en un modelo 3D y la combinas con una simulación de Real Flow.
http://www.RealFlow.com/challenge.
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El desafío de integrar fotografías en modelos 3D para simulaciones de fluidos se resuelve hoy con un flujo de trabajo moderno y eficiente. La clave está en usar fotogrametría para generar el modelo 3D a partir de la fotografía y luego simular los fluidos en un motor potente e integrado.
Para la creación del modelo 3D a partir de la fotografía, el software estándar actual es RealityCapture. Es rápido, preciso y puede generar mallas de alta calidad a partir de una o varias imágenes. Una alternativa más accesible es Meshroom, que es gratuito y de código abierto. Debes importar tus fotografías al programa para procesar la nube de puntos y generar la malla 3D texturizada. El modelo resultante necesitará una limpieza y optimización, para lo cual puedes usar Blender, que es una herramienta completa y gratuita ideal para retopologizar y preparar el modelo.
Para la simulación de fluidos, la industria ha evolucionado. El enfoque más directo y poderoso hoy es usar los motores de simulación integrados en aplicaciones como Houdini o Blender. Houdini es el líder indiscutible para efectos dinámicos y su motor de fluidos es de clase profesional. Blender, con su integrado sistema Mantaflow, ofrece capacidades muy sólidas y gratuitas. El flujo de trabajo consiste en importar tu modelo 3D preparado a cualquiera de estos programas. Allí configuras el dominio de la simulación, los emisores de fluido y los colisionadores usando tu modelo como objeto sólido. Tras calcular la simulación, asignas materiales y renderizas la escena final.
La combinación de Blender para todo el proceso es una solución excelente y unificada, ya que permite desde la limpieza del modelo hasta la simulación y el render final. Para resultados de nivel cinematográfico, Houdini sigue siendo la opción profesional más robusta. El proceso final implica renderizar la secuencia con el fluido interactuando de manera realista con el modelo fotogramétrico, creando la ilusión de que el objeto de la fotografía cobra vida en un entorno dinámico.