Era verano puro. En el pueblo. Cuando con 8 o 10 años las horas de calor más fuertes del día no eran distintas a las demás.
Me viene a la cabeza un recuerdo: cuatro y media de la tarde, el sol cayendo a plomo. Calor agobiante y sudor. Ni un ruido más que el de alguna mosca. La calle desierta. Nadie. Yo solo, con la bicicleta tirada a mi lado, frente a la puerta de la tiendita del pueblo. Cerrada.
Buen trabajo, me gustan las texturas e iluminación.
Por ponerle algún, pero, veo un poco rara la sombra qué proyecta la máquina entre la base y el depósito sobre la pared, como si la proyectase una segunda luz.
Muy bueno. Transmite lo que cuentas, sí. Aunque si lo llegas a subir hace una semana, lo habría cerrado inmediatamente. Aquí en Zaragoza se notaba exactamente ese sofoco.
...y estaba superbueno.
Y miré su perfil. Y vi que era amigo de Daniela. Puaf.