Esta cinta era obligada después de ver batalla de nuestros padres, para completar el duelo creado por el director. En esta no haremos un tour por los territorios estadounidenses con una idea repetida. Aquí nos centramos todos sus 140 minutos en la guerra, en la cruel guerra. Porque sí, es una película realista, muy realista, altamente visceral incluso.
Es ligeramente larga, pero muy recomendable por su aporte. La locura humana por unas ideas fascistas de un imperio, que en una guerra no hay buenos, ni malos y que todos siempre todos perdemos.
Me gustó mucho la escena donde se le un carta de un marine yankee y todos los japoneses se levantan sintiéndose identificados, muy emotiva.
En definitiva una buena película.

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