En este día significativo (¨descubrimiento¨ de América) quiero conmemorar 514 años de opresión y miseria a los que hemos sometido a nuestros hermanos indígenas de América.
Son cinco siglos de robarles su riqueza, de exterminarlos desde tierra de fuego hasta los grandes lagos canadienses.
Cinco siglos de ultrajar su cultura y sus costumbres y de replegarlos a reducidos territorios infertiles y llenos de miseria.
Este es mi amplio reconocimiento a las ancestrales culturas de América entera. Razas de sabios y grandes científicos, artistas, constructores, poetas. Amplia honra para ellos.
Del rey-poeta nezahualcóyotl coyote-hambriento.
Rey de texcoco (1431-72).
Yo nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
Nada es para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra.
Aunque sea de oro se rompe.
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Estoy embriagado.
Estoy embriagado, lloro, me aflijo.
Pienso, digo.
En mi interior lo encuentro:
Si yo nunca muriera.
Si nunca desapareciera.
Allá donde no hay muerte.
Allá donde ella es conquista.
Que, allá vaya yo.
Si yo nunca muriera.
Si yo nunca desapareciera.
Pensamiento.
Amo el canto del cenzontle.
Pájaro de cuatrocientas voces.
Amo el color del jade.
Y el enervante perfume de las flores.
Pero amo más a mi hermano, el hombre.
(Nezahualcoyotl).

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