Esta sinopsis propone una película de animación 3D que dramatiza el descubrimiento de Ignaz Semmelweis. La historia se ambienta en una Viena del siglo XIX con un estilo visual sombrío y estilizado. En este mundo, las almas de las mujeres que fallecen por fiebre puerperal ascienden como humo oscuro. Solo el joven y atormentado doctor Semmelweis puede percibir la verdadera causa: pequeñas criaturas malévolas que representan a los gérmenes.
La batalla visual entre la luz y la oscuridad
La película convertiría su lucha científica en una batalla épica visual. Estas entidades sombrías viajan en las manos de los médicos que no se lavan. El acto de lavarse las manos con agua clorada se representa como un rayo de luz purificadora que desintegra a los monstruos invisibles. Esta metáfora visual busca hacer tangible su teoría para el espectador, contrastando la verdad que él ve con la ceguera del establishment.
El conflicto central contra la arrogancia médica
El núcleo del conflicto narrativo reside en su intento por convencer a una comunidad médica que se niega a ver. Sus colegas, cegados por la arrogancia y las tradiciones, rechazan su evidencia. La película exploraría su aislamiento profesional y su obsesión, usando el lenguaje del cine de horror y fantasía para representar su persecución de la verdad en un mundo que la desprecia.
Irónicamente, en esta historia los héroes no blanden espadas sino jabón, y los villanos son tan pequeños que nadie, excepto el protagonista, admite que existen. La solución estaba en el fregadero, pero la soberbia era un muro más difícil de derribar que cualquier bacteria.
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