Imagina que entrenar tu memoria rápida fuera como hacer ejercicio para el cerebro, pero con un beneficio enorme: reducir el riesgo de demencia. Pues un estudio reciente sugiere que un tipo de entrenamiento cognitivo específico, que pone a prueba tu agilidad mental al recordar información rápidamente, podría tener precisamente ese efecto protector a largo plazo.


No es cualquier crucigrama, es un entrenamiento de velocidad

La clave está en la velocidad. No se trata de resolver acertijos complejos, sino de ejercicios que retan a tu cerebro a procesar y recordar información en tiempo real. Piensa en intentar recordar una secuencia de números que aparece y desaparece en pantalla, o seguir instrucciones que cambian rápidamente. Es como el HIIT (entrenamiento a intervalos de alta intensidad), pero para tus neuronas.

Algo curioso que probablemente no sabías

Lo fascinante es que este efecto protector se observó años después de que las personas hicieran el entrenamiento. Los participantes que practicaron estos ejercicios mostraron hasta un 29% menos de riesgo de desarrollar demencia, incluido el Alzheimer, una década más tarde. Sugiere que estamos fortaleciendo una especie de reserva cognitiva que hace al cerebro más resistente.

Parece que mantener la mente ágil va más allá de aprender cosas nuevas; también tiene que ver con mantenerla rápida y receptiva. Quizás deberíamos empezar a pensar en la agilidad mental como en la flexibilidad física: algo que debemos ejercitar regularmente para un envejecimiento saludable.