Imagina que los países que siempre poníamos de ejemplo para luchar contra la corrupción, como Estados Unidos o Suecia, están perdiendo su brillo. Es como si el capitán del equipo de fútbol empezara a fallar pases fáciles. Transparency International, una organización muy seria, acaba de publicar su Índice de Percepción de la Corrupción y la noticia es sorprendente.


La caída de los bastiones

Este índice es como un termómetro gigante que mide cómo de corruptos ven los expertos y empresarios a cada país. Tradicionalmente, naciones como Canadá o el Reino Unido estaban en lo más alto de la tabla de los más limpios. Pero ahora su puntuación está bajando. El diagnóstico principal: una alarmante falta de liderazgo político. Es como si el director de la orquesta dejara de marcar el compás y todos los músicos empezaran a tocar a destiempo.

Algo curioso que probablemente no sabías

La corrupción no es solo sobornos con maletines de dinero. Incluye cosas como el amiguismo en la concesión de contratos públicos, la opacidad en la financiación de partidos o el uso de información privilegiada. Cuando estos pequeños vicios se normalizan en países ejemplares, el mensaje que se envía al resto del mundo es muy peligroso. La confianza en las instituciones se resquebraja, ladrillo a ladrillo.

Parece que nadie tiene la varita mágica para la transparencia, y mantener la reputación de chico bueno requiere un esfuerzo constante, no solo un título heredado.