¿Alguna vez te has preguntado cómo un coche eléctrico puede esquivar los aranceles? Es como si un producto llegara a tu país sin pagar el impuesto de aduanas. Pues BYD, el gigante chino, tiene un plan ingenioso con su Atto 3.


La fábrica como salvoconducto

La estrategia es más sencilla de lo que parece. En lugar de enviar el coche completo desde China, BYD planea ensamblar el Atto 3 en una fábrica en Hungría. Piensa en un mueble de Ikea: si lo traes montado, pagas más. Pero si traes las piezas y lo montas aquí, los costes bajan. Así, el SUV eléctrico se considera hecho en Europa y evita los fuertes aranceles que la UE quiere imponer a los vehículos chinos.

Algo curioso que probablemente no sabías

Este movimiento no es solo para ahorrar dinero. Es una jugada maestra para ganar velocidad en el mercado. Al producir localmente, BYD acorta los tiempos de entrega y reduce la huella de carbono del transporte, un punto clave para cualquier producto verde. Además, crea empleo en Europa, lo que siempre mejora la imagen de una marca extranjera.

Es un recordatorio de que, en el mundo global, las reglas del juego a veces se reescriben con un simple cambio de tornillo. La próxima vez que veas un coche eléctrico, quizá pienses en el viaje de sus piezas más que en su batería.