¿Alguna vez has pensado que una flor podría ser en realidad un pequeño parásito en busca de un taxi gratis? Pues algo así es lo que hace un escarabajo europeo. Sus larvas no esperan pasivamente, ¡ellas van a por su transporte!


El engaño químico perfecto

Estas larvas producen un cóctel de aromas idéntico al de las flores reales. Para una abeja, es como si alguien pusiera el cartel de bar abierto en medio del campo. Cuando la incauta polinizadora se acerca buscando néctar, el plan se activa. En un abrir y cerrar de ojos, las larvas se agrupan y se aferran al cuerpo peludo de la abeja.

Un viaje de ida sin billete de vuelta

La abeja, sin saberlo, se convierte en su Uber particular hacia la colmena. Una vez dentro, las larvas abandonan a su chófer y se dedican a lo suyo: alimentarse de los huevos de la abeja. Es un caso único de mimetismo químico, donde un animal imita a una planta para explotar la relación flor-polinizador. La naturaleza no deja de sorprender con sus estrategias de supervivencia, ¿verdad?

Parece que en el mundo natural, el falso anuncio es una táctica antigua y muy efectiva. La próxima vez que veas una abeja en una flor, mira dos veces... por si acaso.