¿Alguna vez te has preguntado qué pasa con la vida marina cuando construimos esos enormes molinos de viento en el mar? Pues resulta que para algunos animales, como las focas comunes, no son un estorbo, sino todo un restaurante de lujo. Un estudio con GPS ha descubierto algo fascinante.


Un buffet submarino inesperado

Los investigadores siguieron a focas comunes y grises cerca de parques eólicos europeos. Y vieron algo curioso: muchas focas se dirigían directamente a las bases de las turbinas. Una vez allí, nadaban trazando patrones de cuadrícula, como si estuvieran buscando algo en un mapa. ¿La razón? Esas estructuras actúan como arrecifes artificiales, llenándose de algas, moluscos y peces, creando un nuevo y rico comedero.

Algo curioso que probablemente no sabías

Esto cambia la perspectiva sobre el impacto de estas construcciones. En lugar de ser solo un espacio industrial, los parques eólicos pueden convertirse en oasis de biodiversidad. Las focas, que son depredadores inteligentes, han aprendido rápidamente a explotar este nuevo recurso. Es un ejemplo perfecto de cómo la vida marina se adapta y aprovecha los cambios en su entorno.

A veces, las soluciones humanas para un problema (la energía limpia) terminan creando oportunidades inesperadas para la naturaleza. Quién iba a decir que un gigante de acero podría ser el mejor amigo de una foca hambrienta. La naturaleza siempre encuentra el camino, incluso entre las hélices.