¿Alguna vez te has preguntado qué pasa con los químicos que enfrían tu nevera o tu aire acondicionado cuando se escapan? Resulta que algunos de ellos, al llegar a la atmósfera, se descomponen y generan un compuesto llamado ácido trifluoroacético. Es un nombre complicado para un problema persistente.


Un invitado que no se quiere ir

Este ácido es lo que los científicos llaman un contaminante persistente. Imagínalo como ese invitado en una fiesta que, después de que todos se hayan ido, sigue ahí, sentado en el sofá. No se degrada fácilmente. Viaja con la lluvia y puede acumularse en el agua, desde ríos hasta el agua que bebemos.

Algo curioso que probablemente no sabías

Lo más irónico es que algunos de estos refrigerantes se promocionaron como alternativas ecológicas a otros gases que dañaban la capa de ozono. Cambiamos un problema por otro. Ahora, estudios señalan que este ácido podría ser perjudicial para la vida acuática y, potencialmente, para los humanos a largo plazo.

Es un recordatorio de que a veces, las soluciones tecnológicas tienen efectos secundarios inesperados. La próxima vez que sientas el fresquito del aire acondicionado, piensa que incluso la comodidad moderna tiene su propia huella química.

En estos casos, cuando veas AAA, que sepas que contamina el triple.