Según documentos internos que The Wall Street Journal reveló, Meta conocía desde 2021 que su plataforma Instagram podía perjudicar la salud mental de los adolescentes. Los estudios internos mostraban un efecto negativo, especialmente en chicas jóvenes que se preocupaban por su apariencia física. A pesar de tener estos datos, la empresa no cambió el funcionamiento de la red social de forma sustancial.


Zuckerberg propuso replantear cómo publicar estudios

El director general Mark Zuckerberg decidió replantear cómo la empresa aborda este tipo de investigaciones. Argumentó que otras compañías tecnológicas publican menos estudios y por eso reciben menos críticas. Sugirió que quizás sería mejor centrarse en análisis menos profundos donde las consecuencias se perciban con más claridad.

El debate sobre responsabilidad y transparencia resurge

Esta situación ha generado un nuevo debate sobre la responsabilidad que tienen las grandes redes sociales en el bienestar de sus usuarios. También se cuestiona la transparencia con la que estas empresas investigan y comunican los impactos que sus plataformas generan. La discusión pone el foco en cómo se gestiona la información sensible sobre efectos sociales.

Parece que la estrategia para manejar estudios problemáticos es no estudiarlos demasiado, para así no tener que explicar después lo que se encontró.