Rusia ha vuelto a pedir que se prorrogue el tratado de desarme nuclear New START. El viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, declaró que Moscú ya presentó una propuesta concreta a Estados Unidos. Sin embargo, según sus palabras, Washington aún no ha respondido a esa oferta. El tratado, que limita el número de ojivas nucleares estratégicas desplegadas, expiró formalmente en 2026. Ambas partes acordaron congelar sus arsenales mientras negociaban, pero ese entendimiento también ha caducado.


La posición de Estados Unidos y el estancamiento

Desde Washington, la postura oficial ha sido más cautelosa. Funcionarios estadounidenses han expresado en el pasado su voluntad de dialogar, pero insisten en que cualquier nuevo acuerdo debe ser verificable y abordar todos los sistemas nucleares modernos. Rusia, por su parte, condiciona las conversaciones a que Estados Unidos retire el apoyo militar a Ucrania. Este cruce de condiciones ha paralizado por completo las negociaciones, creando un vacío en el control de armas que no existía desde la Guerra Fría.

Implicaciones para la seguridad global

La falta de un marco que limite los arsenales nucleares aumenta la incertidumbre estratégica. Sin inspecciones ni intercambio de datos, ambas potencias operan con menos transparencia sobre las capacidades del otro. Expertos en seguridad advierten que esto puede alimentar una nueva carrera armamentística y elevar los riesgos de malentendidos. En un contexto de tensiones ya elevadas, la comunidad internacional observa con preocupación cómo se erosiona uno de los últimos pilares de la estabilidad nuclear.

Mientras los diplomáticos no se hablan, los misiles, silenciosos en sus silos, parecen ser los únicos que mantienen un diálogo constante, aunque sea el más peligroso de todos.