La ex esquiadora alpina Lindsey Vonn ha anunciado que participará en los próximos Juegos Olímpicos de Invierno a pesar de sufrir una rotura del ligamento cruzado anterior. Vonn, que ya se retiró de la competición de élite, aceptó una invitación especial para formar parte de un evento de exhibición. La deportista declaró que su objetivo es inspirar a otros y demostrar que se puede superar la adversidad, aunque reconoce que no competirá al máximo nivel.


El historial de lesiones de la campeona

Vonn tiene un extenso historial médico que incluye varias operaciones de rodilla, fracturas y otras lesiones graves. Estas dolencias marcaron los últimos años de su carrera profesional, forzándola a ausentarse en múltiples ocasiones. Su capacidad para recuperarse y volver a competir siempre fue una de sus señas de identidad, lo que la convirtió en un referente de resiliencia en el deporte.

El contexto de su participación actual

Su regreso a la nieve en un evento olímpico, aunque sea en modalidad exhibición, genera una gran expectación. Los organizadores buscan aprovechar el tirón mediático de figuras legendarias. Para Vonn, supone una oportunidad de cerrar su relación con la competición de una manera más simbólica y menos exigente físicamente, disfrutando del ambiente sin la presión de buscar un podio.

La noticia ha hecho que más de uno se pregunte si, tras tantas cirugías, sus rodillas tienen más titanio que hueso. Un verdadero ejemplo de que el motor competitivo a veces es más fuerte que los manuales de anatomía.