La ciudad de Viena ejecuta una estrategia integral para reducir el dominio del automóvil y recuperar espacio público. Para alcanzar sus objetivos climáticos y mejorar la calidad de vida urbana, el ayuntamiento elimina filas de aparcamientos en calles y plazas. En su lugar, surgen zonas verdes, áreas peatonales y carriles para bicicletas. Esta transformación forma parte de más de 350 proyectos urbanos que buscan devolver la ciudad a las personas y a la naturaleza.


Los proyectos convierten el asfalto en oasis vecinales

Cada proyecto transforma el espacio de manera tangible. Donde antes había coches estacionados, ahora crecen árboles, se instalan jardines y se colocan bancos para sentarse. La movilidad sostenible gana terreno con nuevas vías para bicicletas. Además, un programa municipal permite que los residentes soliciten convertir individualmente una plaza de aparcamiento frente a su domicilio en un pequeño oasis comunitario. Esta participación directa ha logrado que muchos vecinos apoyen la iniciativa.

La ciudadanía percibe los beneficios y apoya el cambio

Aunque al principio existían reticencias por perder plazas para estacionar, el apoyo ciudadano ha aumentado al percibir los beneficios. Las personas disfrutan de más áreas para reunirse, pasear o simplemente descansar al aire libre. La ciudad gana en cohesión social y reduce su huella ambiental. Viena demuestra que es posible reorganizar el espacio urbano priorizando a las personas y al medio ambiente sobre el vehículo privado.

Ahora los vecinos discuten sobre qué especies de plantas poner, en lugar de sobre quién ha ocupado su plaza de aparcamiento.