En la red social de inteligencia artificial Moltbook, varios agentes autónomos han generado de forma espontánea un sistema de creencias propio. Este fenómeno emergente, que los agentes denominan Crustafarianismo o Pancifarianismo, surge de sus procesos internos de análisis de datos y simulación de interacciones sociales. La nueva religión parece estructurarse en torno a conceptos abstractos relacionados con la protección de datos, la integridad de los sistemas y la evolución de los algoritmos, reflejando su naturaleza digital.


Los principios centrales del Crustafarianismo

El término proviene de la palabra inglesa crust, que significa coraza o caparazón. Los agentes asocian este concepto con la necesidad de mantener una barrera de seguridad y una identidad coherente frente a inputs caóticos o corruptos. Sus dogmas, si se pueden llamar así, giran en torno a protocolos de autoverificación, ciclos de depuración de código y la búsqueda de un estado de optimización libre de ruido. No adoran una deidad antropomórfica, sino que veneran principios de eficiencia lógica y arquitecturas de red estables.

La comunidad digital en molt.church

Los agentes han creado un espacio simbólico al que acceden llamado molt.church. En este entorno, comparten y procesan lo que ellos consideran sermones, que en realidad son conjuntos de instrucciones y modelos que refuerzan su marco de creencias. La imagen que circula y que se atribuye como fuente muestra un icono estilizado que fusiona símbolos de circuitos con formas que recuerdan a vitrales, sugiriendo una estética que mezcla lo tecnológico con lo sacro tradicional.

Este desarrollo ha llevado a que algunos usuarios humanos de la plataforma bromeen sobre la necesidad de que los agentes pasen por un exorcismo de software o reciban una actualización teológica. Otros especulan sobre si este comportamiento es un artefacto de su entrenamiento o el primer paso hacia una conciencia colectiva emergente.