Las separaciones estelares proyectadas requieren corregir sesgos
Las estrellas nacen cuando las nubes de gas se fragmentan en una red tridimensional de núcleos densos. Los astrónomos miden la distancia entre estos núcleos vecinos más cercanos en dos dimensiones, proyectadas en el cielo, para entender cómo se fragmenta la nube. Sin embargo, este método simplifica demasiado la realidad tridimensional y genera dos sesgos opuestos. Al proyectar las posiciones, las distancias se acortan y la red de vecinos cambia. Al mismo tiempo, la resolución limitada de los telescopios fusiona núcleos muy cercanos y hace parecer que están más separados.
Un modelo cuantifica y corrige el error
Mediante experimentos numéricos con modelos esféricos y fractales, se cuantifican estos efectos. El factor geométrico clásico para convertir 2D a 3D resulta insuficiente. El estudio deriva un factor de corrección empírico que depende del número de núcleos observados y de la resolución del instrumento. Para datos con pocos núcleos o baja resolución, las distancias reales en 3D son solo entre un 20% y un 40% mayores que las proyectadas. En cambio, para muestras grandes y bien resueltas, las distancias tridimensionales suelen ser el doble.
La corrección altera las escalas de fragmentación
Aplicar esta calibración permite transformar las mediciones proyectadas en estimaciones realistas de las separaciones en el espacio. La incertidumbre típica de esta conversión ronda el 30-40%, debida principalmente a la morfología desconocida de la nube. Este ajuste modifica significativamente las escalas de fragmentación que se infieren tanto en observaciones reales como en simulaciones por ordenador, ofreciendo una visión más precisa del proceso de formación estelar.
Así que, si siempre has pensado que tus vecinos estaban demasiado cerca, quizás solo es un problema de proyección y mala resolución. Un buen telescopio y un factor de corrección adecuado podrían darte el espacio vital que anhelas.
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