La Armada de los Países Bajos y el Instituto de Investigación Marítima de los Países Bajos (MARIN) prueban por primera vez en el agua un prototipo de barco de superficie no tripulado (USV) con casco impreso en 3D. Este desarrollo forma parte del proyecto SeaRush, que busca acelerar cómo se diseñan y validan estas plataformas para defensa. Construir el casco tomó menos de una semana y transformar el diseño en una plataforma flotante completa requirió solo cinco meses, gracias a la cooperación de varios socios industriales.


El prototipo SeaRush acelera el desarrollo de tecnología naval

El prototipo, propulsado por un motor fuera de borda y equipado con un sistema de control integrado, sirve como banco de pruebas. Su función principal es permitir experimentar y validar tecnologías de forma rápida para posibles aplicaciones en defensa. Al ser una plataforma no tripulada, facilita probar conceptos operativos de manera segura y eficiente, trabajando junto a barcos que sí tienen tripulación.

La fabricación aditiva reduce drásticamente los tiempos de construcción

El uso de impresión 3D para fabricar el casco representa un cambio significativo en la producción naval tradicional. Este método permite fabricar componentes complejos con gran rapidez, reduciendo el tiempo desde el diseño hasta las pruebas en el agua. El proyecto demuestra cómo las nuevas técnicas de fabricación pueden optimizar los ciclos de desarrollo en el sector marítimo y de defensa.

Parece que el futuro de la construcción naval no solo navega hacia la autonomía, sino también hacia la impresión bajo demanda, donde pedir un barco nuevo podría ser tan rápido como encargar una pieza personalizada, aunque el paquete sea considerablemente más grande y flotante.