Las autoridades chinas ejecutan a once personas vinculadas a una familia criminal que dirigía una red de fraude desde Myanmar. Los condenados, cuyas apelaciones se rechazaron, recibieron la pena capital en septiembre de 2025 por delitos que incluyen homicidio, detener ilegalmente a personas y cometer fraude a gran escala. Fuentes oficiales señalan que sus actividades contribuyeron directamente a la muerte de al menos catorce ciudadanos chinos y a que otros resultaran heridos.


La operación desmantela una red transnacional multimillonaria

Esta acción forma parte de una campaña más amplia del gobierno para desarticular redes de estafa que operan desde las zonas fronterizas de Myanmar. Estas organizaciones criminales, que generan miles de millones de dólares, se especializan en fraudes en línea, estafas telefónicas y operar juegos de azar ilegales. Las ejecuciones de las figuras clave buscan enviar un mensaje contundente contra este tipo de delincuencia organizada que afecta a ciudadanos chinos.

El caso judicial culmina con la pena máxima

El proceso judicial concluyó tras confirmar la sentencia de muerte para los once acusados. Las investigaciones demostraron su papel central en gestionar centros de fraude que cometían graves abusos. La justicia china aplica su marco legal más severo en un intento por disuadir a quienes participan en esquemas delictivos transfronterizos que implican violencia y explotación.

Parece que su plan de negocios finalmente se les cayó, aunque de una forma mucho más definitiva de lo que hubieran imaginado.