El Harmon Hotel, un proyecto de lujo dentro del complejo CityCenter en Las Vegas, se encuentra terminado pero vacío. A pesar de que su construcción finaliza, nunca recibe huéspedes. Los inspectores descubren graves fallos en la estructura durante las revisiones finales, lo que impide que obtenga los permisos necesarios para operar. Este edificio de 27 plantas se convierte en una presencia silenciosa y costosa en el Strip, un caparazón de vidrio y acero que nunca cumple su propósito.


Los defectos estructurales condenan al edificio

El problema central reside en el acero de refuerzo de hormigón armado. Los informes técnicos detallan que las varillas de acero se instalan de forma incorrecta y no cumplen con los planos de ingeniería aprobados. Este error compromete la capacidad del edificio para resistir fuerzas sísmicas, un requisito fundamental en Nevada. Los intentos por reparar los daños se consideran inviables tanto técnica como económicamente, lo que deja a la estructura en un estado de riesgo permanente.

La demolición controlada pone fin al proyecto

Después de años de litigios y evaluaciones, los propietarios deciden demoler el hotel. El proceso de demolición, que se ejecuta en 2015, es complejo y requiere un control preciso debido a la ubicación céntrica del edificio y su proximidad a otras torres del CityCenter. Se utiliza el método de implosión con explosivos de forma controlada para derribar la estructura de manera segura, poniendo fin a una de las construcciones fallidas más conocidas de la ciudad.

El destino del Harmon sirve como un recordatorio costoso de que en Las Vegas, a veces, la casa siempre gana, incluso contra sus propios arquitectos.