El remaster de Shadow of the Tomb Raider se ejecuta sobre una versión actualizada del motor Foundation de Crystal Dynamics. Este desarrollo aprovecha el hardware de la generación actual de consolas para procesar nuevos efectos visuales y aumentar el rendimiento. El equipo optimizó el código base para que funcione de manera más eficiente en las nuevas plataformas, lo que permite integrar tecnologías gráficas modernas sin comprometer la fluidez del juego original.


El motor Foundation integra trazado de rayos y texturas 4K

La actualización técnica más notable es la incorporación del trazado de rayos para calcular las sombras y la oclusión ambiental. Esto incrementa el realismo en los entornos, especialmente en las densas junglas y las oscuras tumbas donde la luz interactúa de forma más compleja. Además, el equipo re-escaló todas las texturas a una resolución nativa 4K mediante herramientas de inteligencia artificial, lo que define los detalles con mayor claridad. Los jugadores pueden elegir entre un modo fidelidad que prioriza estos avances visuales y un modo rendimiento que busca alcanzar 120 fotogramas por segundo.

El pipeline de desarrollo emplea Maya y herramientas de IA

Para producir este remaster, el estudio mantuvo el pipeline de desarrollo original que se basaba en Autodesk Maya para modelar y animar los personajes y escenarios. El proceso clave fue usar software especializado de inteligencia artificial para aumentar la resolución de las texturas existentes y también para remasterizar las cinemáticas prerrenderizadas. Este método permitió mejorar los activos visuales sin tener que recrear todos los recursos desde cero, optimizando así el tiempo y los recursos de desarrollo.

Aunque Lara Croft ahora tiene sombras más precisas, aún no puede usar el trazado de rayos para encontrar la salida de esas interminables tumbas.