La Unión Europea expresa su preocupación por las imágenes de desnudos que se pueden generar con la herramienta de IA Grok. Sin embargo, esta atención parece pasar por alto un problema más extendido y arraigado. Mientras se debate si restringir o eliminar el acceso a este editor, decenas de aplicaciones similares operan con normalidad en las tiendas oficiales de Google y Apple. Un informe reciente del Proyecto de Transparencia Tecnológica (TTP) cuantifica este fenómeno, revelando la amplia disponibilidad y el uso masivo de estas apps.


Las tiendas de aplicaciones albergan decenas de herramientas de desnudificación

El informe de TTP, publicado este martes, identifica 55 aplicaciones en Google Play Store y 48 en la App Store de Apple que tienen la capacidad de eliminar digitalmente la ropa de las personas en fotografías. Estas herramientas, que según el informe se enfocan principalmente en imágenes de mujeres, pueden dejar a los sujetos completamente desnudos, parcialmente desnudos o vestidos con ropa mínima como bikinis. La investigación señala que estas aplicaciones se han descargado más de 705 millones de veces a nivel global, generando unos 117 millones de dólares en ingresos.

La medida contra Grok podría ser insuficiente para contener el problema

La posible restricción del editor de imágenes de Grok representa solo un frente muy limitado en un conflicto tecnológico y ético de gran escala. La existencia de más de un centenar de aplicaciones especializadas y de fácil acceso en las plataformas más populares demuestra que el mecanismo para crear imágenes sexualizadas no consensuadas está ampliamente distribuido. Esto plantea dudas sobre la eficacia de enfocarse en un solo servicio, mientras un ecosistema completo de apps opera con impunidad y alcanza a cientos de millones de usuarios. La respuesta, si pretende ser efectiva, requiere que las propias tiendas de aplicaciones refuercen sus políticas y procesos de revisión.

Parece que, en el mundo digital, la ropa es más fácil de quitar que de poner, especialmente cuando las normas visten un doble rasero.