Un equipo de investigación en Italia desarrolla un prototipo de procesador analógico que puede acelerar cómo se procesan los datos en áreas como la robótica, la inteligencia artificial y el big data. Este chip opera de manera distinta a los procesadores digitales convencionales, ya que ejecuta los cálculos directamente dentro de su propia memoria. Este enfoque elimina la necesidad de transferir información constantemente entre la unidad de procesar y la memoria, un cuello de botella común en la arquitectura de von Neumann.


El chip reduce el consumo de energía de forma drástica

Al evitar mover los datos, el prototipo logra una eficiencia energética notable. Las pruebas iniciales demuestran que puede consumir hasta cinco mil veces menos energía que una solución digital estándar para realizar la misma tarea computacional. Esta reducción extrema abre posibilidades para implementar sistemas de inteligencia artificial más complejos en dispositivos con recursos limitados, como robots autónomos o sensores de borde, sin depender de grandes centros de datos.

La computación analógica in-memory resurge para tareas específicas

Esta tecnología no pretende reemplazar a los procesadores digitales en todas sus funciones, sino que se especializa en operaciones matemáticas particulares que son fundamentales para los algoritmos de aprendizaje automático y el análisis de grandes volúmenes de datos. Al procesar señales eléctricas continuas de forma directa, el chip analogico resuelve estas operaciones de manera inherentemente paralela y casi instantánea, lo que explica la gran aceleración que reportan sus creadores.

Parece que la vieja idea de procesar en memoria, ahora con un giro analógico, podría ser la clave para que nuestros dispositivos dejen de calentarse tanto al ejecutar un simple reconocimiento de imagen. Quizás pronto los servidores necesiten abrigo en lugar de ventiladores.