La Unión Europea impone sanciones millonarias a BMW y Mercedes-Benz por no alcanzar los objetivos de emisiones de CO2 para su flota en 2023. Ambas marcas alemanas superaron el límite medio de 95 gramos de CO2 por kilómetro establecido por la normativa europea. Esto las obliga a pagar multas que se calculan en función de los gramos que excedan y del número de vehículos matriculados. La industria automovilística europea se enfrenta así a las consecuencias económicas de la transición hacia una movilidad más limpia.


Las cifras concretas de las sanciones

Según los datos publicados, el grupo BMW deberá abonar aproximadamente 64,8 millones de euros, mientras que Mercedes-Benz se enfrenta a una multa cercana a los 33,6 millones. Estas cifras resultan de aplicar la fórmula de la normativa, que multiplica los gramos excedidos por el precio de 95 euros y por el volumen total de coches vendidos. Aunque otros fabricantes también han tenido que pagar, estas dos compañías destacan por la cuantía de sus sanciones en un año donde el mercado de vehículos eléctricos creció pero no lo suficiente para compensar las ventas de modelos con motores de combustión.

El contexto regulatorio y la transición del sector

La normativa de emisiones CO2 de la UE es cada vez más estricta y pretende acelerar la electrificación del parque automovilístico. Los fabricantes que no logren el objetivo promedio para su flota deben pagar estas multas, un mecanismo diseñado para incentivar la inversión en tecnologías de cero emisiones. Este escenario presiona a las marcas para que aceleren el lanzamiento de modelos eléctricos y ajusten su mix de ventas, un desafío complejo en un mercado con una demanda de vehículos enchufables que no siempre crece al ritmo esperado.

Parece que, por ahora, escribir un cheque es más rápido que electrificar toda una gama de productos.