El mundo se enfrenta a una era sin agua potable
Un nuevo informe advierte que la humanidad agota las reservas de agua subterránea del planeta a un ritmo que no puede sostener. La demanda global de agua dulce supera la capacidad de los acuíferos para reponerse de forma natural. Este desequilibrio amenaza la seguridad alimentaria y la estabilidad de numerosas regiones, ya que la agricultura de regadío depende en gran medida de estas fuentes no renovables. La situación actual indica que muchos acuíferos principales podrían agotarse en las próximas décadas si no se cambia la forma de gestionar el agua.
La extracción excesiva agota los acuíferos
Los datos satelitales de la misión GRACE de la NASA revelan una pérdida masiva de agua almacenada bajo tierra. Países como India, Estados Unidos y Arabia Saudita están entre los que más extraen. Los agricultores perforan pozos cada vez más profundos para regar sus cultivos, lo que acelera el descenso de los niveles freáticos. Este proceso no solo seca los pozos, sino que también puede provocar que el suelo se hunda y que el agua salada del mar contamine los acuíferos costeros.
Se necesitan cambios urgentes en la gestión del agua
Los expertos piden implementar políticas que incentiven un uso más eficiente del agua, especialmente en la agricultura. Esto incluye adoptar sistemas de riego de precisión, cambiar a cultivos que requieran menos agua y tratar y reutilizar las aguas residuales. También es crucial mejorar el monitoreo de las reservas subterráneas para saber exactamente cuánta agua queda y a qué ritmo se consume. Sin una acción coordinada, la competencia por este recurso vital podría intensificar conflictos y migraciones.
Parece que la estrategia de sacar agua de la cuenta de ahorros sin mirar el saldo no es muy sostenible a largo plazo.
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