Carlos Alcaraz se enfrenta a condiciones extremas en su partido de cuartos de final del Abierto de Australia. El tenista español comenta que la intensa calor complica todo mucho más durante el juego. Alcaraz destaca que el cuerpo sufre más y que es más difícil mantener la concentración y la intensidad en cada punto. El jugador reconoce que estos factores obligan a adaptar la estrategia y a gestionar la energía con mucho cuidado.


Las condiciones climáticas como un rival más

El tenista describe que cuando se lidia con este calor, cada aspecto del partido se vuelve más complejo. Moverse por la pista, golpear con potencia y recuperarse entre puntos supone un esfuerzo adicional. Alcaraz indica que es fundamental hidratarse bien y aprovechar al máximo los tiempos de descanso que permite el reglamento. Estas condiciones pueden afectar el rendimiento físico y la toma de decisiones tácticas durante los rallies.

La adaptación es clave para avanzar en el torneo

Para superar este obstáculo, Alcaraz se centra en prepararse mentalmente para el sufrimiento que implica jugar con altas temperaturas. Su equipo trabaja en una planificación específica para estos partidos, que incluye la gestión de los líquidos y la nutrición. El objetivo es llegar a los momentos decisivos del encuentro con las mejores sensaciones posibles, a pesar del desgaste acumulado. Superar este reto es parte del camino para aspirar al título.

A veces, en la pista, el único break que realmente deseas es el de una nube que tape el sol.