Un nuevo estudio advierte que dos de las plagas agrícolas más destructivas del mundo, la oruga del maíz (Helicoverpa zea) y la oruga de la soja (Chrysodeixis includens), se están cruzando en Brasil. Este proceso genera híbridos que combinan rasgos de ambas especies, lo que podría crear megapestes más resistentes y difíciles de controlar. Los investigadores temen que estos insectos evolucionen para dañar una gama más amplia de cultivos y expandan su territorio a nivel global.


Los híbridos muestran una peligrosa combinación de características

El cruce natural entre estas especies permite que los híbridos hereden la voracidad de la oruga del maíz y la capacidad de la oruga de la soja para resistir ciertos insecticidas. Esto representa un desafío mayor para los agricultores, que ya luchan por proteger sus cosechas. La hibridación se detectó en el estado brasileño de Mato Grosso, una de las regiones agrícolas más productivas del mundo, lo que aumenta el riesgo de que se dispersen.

La amenaza se extiende más allá de Sudamérica

Dado que el comercio global de productos agrícolas es intenso, existe una alta probabilidad de que estos insectos híbridos o sus huevos viajen a otros continentes en cargamentos de granos. Si se establecen en nuevas regiones, podrían causar pérdidas económicas masivas al atacar cultivos clave como el maíz, la soja, el algodón y el tomate. Los científicos subrayan la necesidad de mejorar los sistemas de vigilancia y desarrollar estrategias de manejo integrado más robustas.

La naturaleza parece decidida a crear el enemigo perfecto para nuestros campos, combinando lo peor de dos mundos en un solo paquete de destrucción vegetal.