Las tortugas marinas resisten más al calentamiento global
Un estudio reciente sugiere que las tortugas marinas podrían tener una capacidad de adaptación mayor de lo que se creía ante el aumento de las temperaturas globales. La investigación, publicada en New Scientist, analiza cómo estos reptiles enfrentan el calentamiento en sus playas de anidación. Los resultados indican que algunos mecanismos fisiológicos y de comportamiento les permiten mitigar los efectos del calor extremo en sus nidos.
Los huevos toleran un rango de temperatura más amplio
El estudio revela que los embriones de tortuga marina no son tan sensibles como se pensaba. Pueden desarrollarse dentro de un margen térmico más amplio sin que su sexo o su salud se vean comprometidos de forma crítica. Esto desafía modelos previos que predecían graves desequilibrios poblacionales por el cambio climático, ya que el sexo de estas criaturas depende de la temperatura de incubación.
El comportamiento de las madres también influye
Las tortugas hembras muestran cierta plasticidad al elegir dónde y cuándo anidar. Pueden buscar zonas más sombreadas o enterrar sus huevos a mayor profundidad para encontrar temperaturas más frescas. Esta flexibilidad conductual, combinada con la tolerancia térmica de los huevos, constituye una doble barrera de resiliencia que podría ayudar a algunas poblaciones a persistir.
Aunque no planean mudarse a la playa con aire acondicionado, su instinto para buscar la sombra de una palmera parece una estrategia bastante sensata.
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