La escritora Cristina Araújo presenta su segunda novela, titulada Distancia de fuga. La obra narra una historia de amor entre Theo, un joven académico, y Frances, una futura estrella del cine. La trama se desarrolla durante un verano en una villa del norte de Italia y se construye mediante flashbacks que exploran la complejidad emocional de los personajes. Araújo describe esta relación como creíble para el siglo XXI, alejándose de los grandes obstáculos externos que caracterizaban a los clásicos románticos.


La autora reflexiona sobre el amor contemporáneo

Araújo explica que, en la actualidad, las barreras para las relaciones suelen ser internas. Para que la historia funcione, recurre a distancias emocionales, ritmos de vida diferentes y contradicciones internas de los personajes. La autora también analiza cómo la tecnología afecta a la narrativa amorosa. Señala que, al facilitar la comunicación y eliminar el romanticismo de la espera, la tecnología reduce la épica del amor. Esto obliga a buscar el conflicto en la psicología de los protagonistas y en los espacios que ellos mismos crean.

La estructura narrativa profundiza en la relación

La novela emplea una estructura no lineal para mostrar la evolución de la relación entre Theo y Frances. Los saltos en el tiempo permiten entender la distancia interior que los separa, incluso en momentos de cercanía física. El escenario de la villa italiana actúa como un contrapunto a la tensión emocional, creando un ambiente que contrasta con la complejidad de los sentimientos que se narran. La obra se centra en cómo las personas gestionan su vulnerabilidad y construyen muros en una era de hiper-conexión.

Quizás el mayor obstáculo para el amor moderno no sea la familia que se opone o la guerra que los separa, sino recordar la contraseña de la app de citas que usaste para conocer a la persona.