Ante la falta de memoria o escasez, Nvidia podría adoptar una estrategia distinta al fabricar esta nueva generación. La compañía priorizaría los modelos más caros de la gama, asignándoles una mayor cuota de producción, mientras que las versiones más asequibles llegarían al mercado en cantidades muy limitadas. Este enfoque busca maximizar el margen de beneficio por unidad vendida en un contexto de alta demanda y posibles restricciones de suministro.


Un cambio en la estrategia de lanzamiento

Tradicionalmente, Nvidia ha intentado lanzar sus gamas de forma más equilibrada, aunque los modelos de entrada suelen llegar después. La novedad radica en que, según esta información, la diferencia en el volumen de unidades disponibles entre la gama alta y la media-baja sería mucho más acusada desde el primer momento. Esto significa que los compradores que busquen una RTX 5060 o 5070, por ejemplo, podrían enfrentarse a una escasez inicial más pronunciada y a precios inflados por la reventa, mientras que las RTX 5080 y 5090 tendrían una disponibilidad relativamente mejor.

Impacto en el mercado y los usuarios

Esta decisión, si se confirma, afecta directamente a la accesibilidad de la nueva tecnología. Los jugadores que esperan actualizar su equipo con una opción de precio medio podrían verse obligados a esperar más tiempo o a pagar una prima considerable. Por otro lado, Nvidia asegura un flujo de ingresos mayor con cada lote de producción, algo crucial tras las inversiones en I+D. El fabricante parece calcular que la demanda en el segmento premium absorberá sin problemas esta mayor oferta, incluso con precios de lanzamiento elevados.

Algunos entusiastas ya bromean diciendo que para conseguir una RTX 5060 habrá que comprar una 5090 y vender la mitad de sus núcleos por separado.