La escudería Atlassian Williams confirma que no participará en el shakedown de pretemporada que organiza la Fórmula 1 la próxima semana en el Circuit de Barcelona-Catalunya. Este evento supone la primera oportunidad para que los equipos prueben sus nuevos monoplazas en pista, marcando el inicio de la nueva era técnica de 2026. La decisión de Williams responde a un desarrollo más lento de lo previsto para su coche de ese año. El equipo ha optado por dedicar todo el tiempo y los recursos disponibles a perfeccionar el monoplaza en la fábrica, priorizando su rendimiento final sobre esta sesión de rodaje inicial.


El equipo prioriza el desarrollo en fábrica

El calendario apretado para diseñar y construir un monoplaza bajo los radicales nuevos reglamentos de 2026 ha llevado a Williams a tomar esta decisión estratégica. En lugar de preparar un coche, aunque sea en una fase preliminar, para el shakedown, el equipo concentra sus esfuerzos en resolver problemas de integración y en optimizar el paquete aerodinámico. Consideran que un par de días más de trabajo en el túnel de viento y en los simuladores beneficiarán más al proyecto a largo plazo que una aparición testimonial en Montmeló. Esta ausencia les priva de datos valiosos sobre el comportamiento del coche en asfalto real, pero confían en que la ventaja de tener un diseño más refinado compensará ese retraso inicial.

El shakedown pierde a un histórico

La no participación de Williams, una de las escuderías más emblemáticas de la parrilla, resta cierto protagonismo al acto inaugural de la pretemporada. Los otros nueve equipos sí estarán presentes, lo que permitirá obtener las primeras imágenes y sensaciones de la nueva generación de coches. Para los aficionados y la prensa, será la primera vez que se vean estos monoplazas en movimiento, aunque la ausencia del FW48, nombre provisional del Williams 2026, dejará un hueco evidente en la pista. El equipo espera tener el coche listo para los test oficiales de pretemporada, que se celebrarán unas semanas más tarde.

Mientras otros equipos ya sueñan con el rugido de los motores en Montmeló, en Grove el silencio solo lo rompen las impresoras 3D y el zumbido de los servidores de simulación, una sinfonía muy distinta pero que esperan que suene a victoria más adelante.