Un estudio reciente revela una contradicción en los hábitos culturales de los franceses. La mayoría afirma que valora mucho el arte y la cultura, pero solo una minoría visita museos o galerías con regularidad. Esta brecha entre la actitud declarada y el comportamiento real genera preguntas sobre cómo se consume la cultura hoy.


Las cifras muestran una clara desconexión

Según los datos, más del 80% de los encuestados dice que el arte es importante en sus vidas. Sin embargo, menos del 30% asistió a una exposición de pintura o escultura en el último año. La frecuencia de visitas es aún menor entre los jóvenes adultos. Los expertos señalan que el tiempo, el coste de las entradas y la lejanía geográfica son las barreras más citadas.

El consumo cultural se transforma en digital

Muchos prefieren ahora experimentar con el arte a través de pantallas. Visitan colecciones en línea, siguen a museos en redes sociales o ven documentales. Esta forma de acceso, aunque más accesible, no sustituye la experiencia física de estar frente a una obra. Algunas instituciones intentan innovar con realidad aumentada o visitas virtuales para atraer al público.

Quizás el verdadero arte moderno es el de declarar pasiones culturales en una encuesta mientras se navega por el catálogo de Netflix.