Alan Cowen, quien dirige Hume AI, y varios de sus ingenieros más destacados se unen a la división DeepMind de Google. Este movimiento se produce como parte de un acuerdo de licencia entre ambas empresas. En el sector tecnológico, este tipo de acuerdos a menudo se interpretan como una forma de adquirir control sobre una empresa o su tecnología sin realizar una compra formal. La operación permite a Google integrar experiencia especializada en inteligencia artificial emocional, un área donde Hume AI ha desarrollado su trabajo.


El acuerdo modela una nueva estrategia corporativa

Estos contratos, que algunos analistas denominan adquisiciones encubiertas, permiten a las grandes tecnológicas absorber equipos de talento y propiedad intelectual de forma ágil. De este modo, evitan los largos procesos regulatorios y las altas sumas de dinero que suelen acompañar a una fusión o adquisición total. La estrategia se centra en captar el conocimiento específico y la capacidad de innovar que poseen startups como Hume AI, integrando directamente a sus fundadores y equipos técnicos en su estructura.

El impacto se siente en el ecosistema de IA

La industria observa cómo se consolida el talento en unas pocas compañías líderes. Cuando figuras clave y sus equipos dejan una startup para unirse a un gigante, el proyecto original puede quedar debilitado o cambiar su rumbo por completo. Esto genera debates sobre la concentración de innovación y si frena la competencia. Para los ingenieros, representa una oportunidad de acceder a recursos a gran escala, pero también consolida el poder de actores ya establecidos.

Así que, si tu startup promete, prepárate para que te licencien el cerebro... literalmente.