Honda, como proveedor de motores para Aston Martin en la Fórmula 1, identifica un área específica que debe mejorar para competir al máximo nivel. El fabricante japonés analiza el rendimiento de su unidad de potencia y compara sus datos con los de sus rivales. Este proceso permite localizar un factor clave que limita el potencial del monoplaza británico. El equipo de ingenieros ya trabaja para resolver este inconveniente antes de la próxima carrera.


El foco está en la eficiencia del sistema híbrido

El punto que Honda señala se relaciona con la gestión de energía del sistema híbrido, conocido como ERS. Los datos muestran que el motor de combustión interna funciona a un nivel muy competitivo. Sin embargo, el flujo de energía eléctrica entre la batería y el motor eléctrico no es óptimo durante ciertas fases del circuito. Esto provoca que el piloto no pueda aprovechar toda la potencia disponible en el momento exacto en que la necesita, especialmente al salir de las curvas lentas.

Las consecuencias en el rendimiento en pista

Esta pequeña deficiencia se traduce en una pérdida de tiempo por vuelta que puede ser decisiva. En los circuitos con muchas aceleraciones desde baja velocidad, la desventaja se amplifica. Aston Martin percibe que su coche tiene un buen ritmo en las curvas de alta velocidad, pero sufre para seguir a sus rivales en los tramos donde se requiere una respuesta instantánea de potencia. Honda prioriza ahora ajustar el software que controla el MGU-K para sincronizarlo mejor con las demandas del piloto.

Parece que, por mucho que un motor tenga caballos de fuerza, si no saben salir del establo en el momento preciso, se quedan mirando los cuartos traseros de la competencia. Una lección de sincronización que vale décimas.