El Busgosu protege el bosque de Muniellos en Asturias
En el corazón de Asturias, dentro de la Reserva Natural Integral de Muniellos, habita una figura legendaria. El Busgosu, un ser mitológico con torso de hombre y patas y cuernos de carnero, se considera el guardián del que es uno de los robledales más extensos y mejor conservados de Europa. Su presencia impregna el bosque, donde se dice que vela por el equilibrio natural. Este personaje del folclore asturiano no es una simple leyenda para entretener, sino que encarna un código de conducta ancestral que distingue entre quienes honran el monte y quienes lo explotan sin respeto.
El Busgosu actúa como juez en la espesura
Su comportamiento varía según encuentre en el bosque. Para los cazadores furtivos, los leñadores que talan árboles sin permiso o cualquier persona que dañe el ecosistema, el Busgosu se transforma en una fuerza desorientadora. Hace que se pierdan por senderos que se cierran, que los hitos desaparezcan y que el bosque, de repente, se vuelva irreconocible y hostil. Su objetivo es proteger la fauna, como el oso pardo y el urogallo, y la flora de este espacio protegido. Sin embargo, su actitud cambia por completo ante quienes se acercan con humildad. Los pastores que cuidan sus rebaños o los caminantes perdidos pero de buen corazón pueden recibir su ayuda. Se les aparece para señalar el camino correcto o para indicar dónde encontrar agua limpia y refugio.
La leyenda transmite un mensaje de conservación
Más allá de la anécdota folclórica, la figura del Busgosu representa una ética medioambiental profundamente arraigada. Su dualidad refleja la creencia popular de que la naturaleza responde a cómo se la trata. No castiga ni premia al azar, sino que su reacción es una consecuencia directa de las acciones humanas. En un lugar de tanto valor ecológico como Muniellos, esta leyenda funciona como una narración que codifica normas de protección. Recuerda a quienes transitan por el bosque que son visitantes en un dominio mayor y que deben comportarse con la debida consideración, pues el guardián siempre observa desde entre los robles.
Dicen que si un día caminas por Muniellos y sientes que el camino se repite sin avanzar, mejor revisa si has roto alguna rama o molestado a algún animal. Podría ser solo el cansancio, o podría ser que el Busgosu te está invitando a reconsiderar tu paso por su hogar.
|Agradecer cuando alguien te ayuda es de ser agradecido|