Las Xanas habitan la cascada del Chorrón de la Motienta
En el concejo asturiano de Onís, el agua del Chorrón de la Motienta cae con fuerza entre las rocas. Según la tradición oral, este lugar no solo alberga una cascada, sino también a seres mágicos. Las Xanas, hadas de agua de la mitología asturiana, eligen este paraje para vivir. Se dice que su belleza es sobrecogedora y que poseen largas melenas que acicalan con peines de oro. Su presencia impregna el entorno de un aura misteriosa que atrae y, a la vez, advierte del peligro.
El hechizo de las Xanas y su peligro
Ver a una Xana es un evento que transforma a quien lo experimenta. El simple hecho de observarlas mientras se peinan junto al agua provoca un hechizo inmediato. La persona queda fascinada, incapaz de apartar la mirada o de moverse. Este encantamiento no es benigno, pues estas entidades no siempre son amigables. La leyenda cuenta que, en ocasiones, arrastran a los jóvenes mozos que se aventuran demasiado cerca hasta el fondo de la poza. Una vez allí, los retienen para siempre, sin que sus familias puedan recuperarlos.
La leyenda como parte del paisaje cultural
Esta narración forma parte del acervo mitológico asturiano y se transmite de generación en generación. No se trata de un simple cuento, sino de una explicación tradicional para fenómenos que antes no se entendían, como las corrientes traicioneras o las desapariciones accidentales en los ríos. La historia sirve para advertir sobre los riesgos reales que presentan las aguas bravas y los parajes aislados, revistiendo esa advertencia con un ropaje mágico y memorable que perdura en el tiempo.
Así que, si visitas Onís y oyes el rumor del agua, recuerda mirar con precaución. Quizá el brillo entre las brumas sea solo el sol, pero por si acaso, no te quedes a buscar peines de oro.
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